FEDERACION ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

18 Septiembre 2019

40 años del 3 de abril de 1979: el día en el que volvió la Democracia Local

La ilusión y la fuerza del 3 de abril de 1979 tomaron la sede de la FEMP durante la celebración de estos 40 Años de Democracia Local. Al cumplirse cuatro décadas después de aquellos primeros comicios, la Federación quiso poner en valor mediante un acto conmemorativo una jornada histórica en la que la ciudadanía pudo volver a elegir y a participar en la vida pública y a quienes lucharon y siguen trabajando por la defensa y el desarrollo de la democracia más cercana.



La “casa del municipalismo”, como presentó su Secretario General, Carlos Daniel Casares, a la FEMP, “está de celebración desde este 3 de abril; conmemora cuatro décadas de reconocimiento, de esfuerzo y de compromiso local”. Y es que, como recordó, “debemos festejar y reivindicar que somos Estado, que somos la piedra angular del Estado de Bienestar y de la cohesión territorial, que el compromiso local que arrancó aquel día sigue hoy vivo. Lo hemos demostrado y seguiremos haciéndolo porque queda mucho camino por delante y estamos dispuestos a recorrerlo”.

Con este acto se reivindicaron, como aseveró en un mensaje institucional el Presidente de la Federación, Abel Caballero, cuarenta años de “entender la política en la cercanía”, de una “política total” que “piensa en la gente”. En este sentido, apostilló Caballero, “celebramos una política que se ha integrado en la vida de la gente. Y es que, hoy –aseguró–, la ciudadanía nos para y nos cuenta sus sueños y sus problemas. Hoy, hacemos política de la mano, mirándonos a los ojos”.

Para recordar el germen de estas cuatro décadas de “política total”, el acto contó con Manuel de la Rocha, Alcalde democrático del municipio madrileño de Fuenlabrada en 1979, y con Luis Partida quien, desde ese abril, ha sido Alcalde de Villanueva de la Cañada. Ambos recordaron aquella jornada cargada de “pasión”, “vehemencia” e “ilusión”.

Ambos Alcaldes, uno de una de las ciudades cuya población crecía a uno de los ritmos más trepidantes de toda Europa y otro de un municipio que aún no rozaba los dos millares de habitantes, volvieron a un día en el que se presentaron a gobernar “lo desconocido”. Esos Ayuntamientos que, como aseguró Partida, “se conocían por trámites burocráticos como pedir un permiso” y aspiraban a hacerlo mediante la democracia y la política organizada y regular, algo muy diferente al activismo clandestino contra el franquismo que recordó De la Rocha.

Ese día “lo imposible se hizo realidad”, recordó el Alcalde de Villanueva de la Cañada. “Teníamos un sueño, la ilusión de hacer, de mejorar la vida en nuestros pueblos y, como ha demostrado el tiempo, lo cumplimos”, aseguró Partida. Además, enfatizó en que el 3 de abril de 1979 fue “la apuesta por la democracia y por superar el pasado”, “una decisión que contaba con el denominador común de aquella política: la vocación de servicio”.

El sueño del 3 de abril, como recuerda Manuel de la Rocha, se transformó en esa política en la que “no me llamaban Alcalde o Manuel, me paraban y me decían: “Oye, Manolo…”. Y es que en la política local que arrancó aquel día”, aseguró quien fuera Alcalde de Fuenlabrada, “te paran para reclamarte lo que no has hecho y recuerdan, aunque hayan pasado cuatro décadas, lo que hiciste”.

Tras reavivar la fuerza y la ilusión de una jornada histórica, los propios trabajadores de la FEMP dieron voz y emoción a la Declaración Institucional que la Federación lanzó con motivo de estos 40 Años de Democracia Local, a la cual ya se han sumado decenas de municipios. Un texto desde el que la Federación ha querido recordar que en estos 40 años de democracia local se le ha dado “color a un paisaje en blanco y negro” y se han asentado unos cimientos democráticos “tremendamente sólidos”, que los Gobiernos Locales ya cumplen 40 años siendo Estado, que llevan cuatro décadas trabajando, tal vez sin saberlo, en cumplir y resolver los desafíos que hoy son globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Además de reivindicar esos logros de la democracia local, la Declaración quiso poner énfasis en que queda mucho por hacer, que “quedan pilares por asentar”, en que “somos la llave de los ODS (…) porque somos nosotros, desde lo local quienes podremos hacer de esos objetivos realidad”. Desafíos ante los que este documento no duda en pedir reconocimiento, competencias y recursos para que lo local pueda cambiar el mundo como ha cambiado este país, para garantizar que, como se dice desde su título, “lo mejor está por venir”.

 

 
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