FEDERACION ESPAÑOLA DE MUNICIPIOS Y PROVINCIAS

18 Septiembre 2019

Fabricando medio ambiente

Está en Logroño, se llama The Circular Lab y es el lugar en el que se reflexiona, se idea, se conceptualiza y se desarrolla, un espacio en el que se “fabrica” medio ambiente. Lo dice Zacarías Torbado, director de esta apuesta de Ecoembes por la economía circular, por la innovación para que los residuos sean recursos y que avanza a pasos firmes hacia soluciones reales para preservar nuestro planeta



Dos años después de su puesta en marcha, The Circular Lab, abreviado en TCL, ha visto como algunos de los proyectos desarrollados aquí se han implantado, se han hecho reales y, además, funcionan: “Hablamos sobre proyectos que son realidades, que han llegado a la calle, que tienen una validación”, asegura Torbado. 

Esa validación, que los hace útiles y eficaces, es un avance más hacia el modelo sostenible que representa la economía circular con el que están comprometidos todos aquéllos que pasan por el TCL, empezando por el propio director, Zacarías Torbado, que se reconoce como “creyente en todo aquello que hago”. Se trata, explica, de “pequeños cambios que tienes que realizar en tu vida”, cambios como plantearse de dónde vienen los productos que se consumen y a dónde van después de consumirse, un compromiso que llega más allá de los envases que son el día a día del trabajo en TCL. 

El centro, ubicado junto a las instalaciones municipales de jardinería de Logroño, tiene capacidad para 42 personas, y aunque los proyectos también llevan aparejado el trabajo en otros puntos (centros tecnológicos, universidades, etc) ahora son 37 las personas que se encuentran desarrollando los suyos en el Circular. 

Y de esos proyectos, de los ámbitos de trabajo, de los caminos que llevan por la economía circular a la preservación del planeta han hablado, además de su director, otros tres “implicados” en el funcionamiento de este laboratorio de innovación: Manuel de Arcocha, Ana Rivas y Jesús Aguirre, impulsores de actuaciones en los ámbitos de tecnología, de innovación en ecodiseño y de innovación en smart waste, respectivamente. El compromiso con la transformación en recurso del residuo se aborda desde todas las áreas. 

A.I.R.-e, el bot en permanente aprendizaje

Manuel de Arcocha es el director de Tecnología de Ecoembes, a donde llegó hace veinte años “tratando de tener un mundo mejor y de cuidar el medio ambiente”. Esa idea ha hecho que este economista de formación haya orientado sus pasos hacia la tecnología, la que puede ayudar al ciudadano, interactuar con él y darle apoyo, por ejemplo, en el proceso de reciclaje. 

Sobre esta base ha nacido A.I.R-e, el primer asistente virtual de reciclaje creado por The Circular Lab. Empezó a fraguarse hace tres años, “cuando la inteligencia artificial llegó al mercado como una tecnología disruptiva. Entonces vimos que tenía mucha potencia para el objetivo de ayuda al ciudadano”, señala De Arcocha. Ahora, ya puesto en marcha, A.I.R-e es el asistente al que preguntar dudas sobre el reciclaje (cómo separar y ubicar residuos, dónde está el contendor más cercano…), la inteligencia artificial que sigue aprendiendo para ofrecer respuestas a nuevas preguntas o a preguntas formuladas de otra manera… Para el ciudadano, A.I.R-e es fácil de usar porque maneja los mismos dispositivos e interfaces que utiliza la sociedad digital, “aplicaciones móviles, webs en el móvil, Facebook Messenger, recientemente de Twitter o incluso de dispositivos como Amazon Alexa, o Siri, que pronto tendremos en nuestra casa. El concepto es un único cerebro, muchas interfaces, una misma respuesta en muchos dispositivos”, explica. 

De momento, A.I.R.-e sigue “creciendo” en paralelo a la implantación de tecnologías como Siri o Alexa en los hogares, Y, además, aprendiendo y perfeccionando la manera de interactuar porque, añade Manuel de Arcocha, “la humanización es importante”, la respuesta del bot debe ir más allá de lo automático, “y eso requiere que cuando la gente hace una broma, la respuesta sea en broma; cuando la gente salude, dé un saludo de respuesta... tenemos que darle una capa de humanización”. 

Desde la dirección de tecnología siguen avanzando. Tras la inteligencia artificial, ahora toma protagonismo la analítica: “Tenemos un set de inteligencia analítica para tratar de mejorar nuestras fuentes de información y mejorar también así la toma de decisiones en base a algoritmos”. Machine- learning o blockchain, como ayuda para acreditar cifras, son parte de esas tecnologías disruptivas que se trabajan desde aquí “siempre sin perder el foco de que las tecnologías anteriores hay que escalarlas, mantenerlas y actualizarlas”, asegura Manuel de Arcocha. 

Ecodiseño, bioplásticos y “circular packaging”

Diseñar materiales sostenibles con los que realizar envases que no contaminen ni permanezcan en la naturaleza durante años es una de las actividades de las que se encargan en el área de Innovación de The Circular Lab, más concretamente en la línea de ecodiseño. Y desde allí su coordinadora, Ana Rivas, habla de proyectos como el que ha permitido llegar al Bio Bio, el material con el que hace posible el desarrollo de envases biodegradables y biobasados, y avanza más allá, hasta otro proyecto, el Packaging Circular Design, la herramienta para que los envasadores, las empresas, puedan conocer toda la información sobre el envase y tengan más fácil la toma de decisiones. 

Sobre esta cuestión Ana Rivas explica que “lo que tratamos de hacer es dar respuesta a las necesidades que todo el “ecosistema” de alrededor nos va solicitando. Sabemos que si el packaging no está bien gestionado, puede producirse un problema grave” para la empresa. Y por eso, cuando se trata de un material como el Bio Bio, sobre el que existe poca información, el proyecto de TCL acompaña el desarrollo del material con información real sobre cómo se gestionan esos envases, sus propiedades, cómo se comportan: “Desarrollamos este envase con la herramienta que da esa información a las empresas”, resume Rivas. 

En el camino hacia la economía circular, el diseño circular y la incorporación de la sostenibilidad en la fase de diseño son puntos relevantes. Sobre esa Economía Circular y sus posibilidades de realización, Ana Rivas subraya que ya hay muchos ejemplos reales, no solo en el sector del packaging, sino en otros sectores de la industria donde se trabaja de forma muy eficiente. “Es un concepto que ha ido evolucionando. Primero se introdujo en el mundo industrial todo lo relacionado con la calidad, y después -y estamos trabajando en ello- lo relacionado con la trazabilidad y la economía circular”, subraya. 

En su área de Ecodiseño también salen adelante otras iniciativas, como el Proyecto Segunda Vida, en el que se da mayor valor añadido al material reciclado. Más allá de dedicar ese material a la creación de bolsas de basura, por ejemplo, se ha conseguido reintroducirlo en el mercado como film para embalajes o espumas que funcionan como aislantes térmicos y acústicos, incluso fibras con las que hacer tejidos. 

Más que “fabricar medio ambiente”, su trabajo supone para ella “colaborar con el medio ambiente”. Comprometida con la sostenibilidad –“creo que el ciudadano del siglo XXI tiene muy interiorizado que hay que hacer algo si queremos que nuestros hijos sigan disfrutando de este planeta”, señala- llegó al ecodiseño “por pasión, por vocación, por proyección”. Subraya que en los últimos años se ha mejorado mucho en todo cuanto tiene que ver con la sostenibilidad -“¡Microplásticos fue la palabra del año 2018!”- y aplaude que los niños estén concienciados con el medio ambiente. 

Planta 4.0, la planta Smart de selección de residuos

Otra de las líneas del Área de Innovación en The Circular Lab es la línea de Smart Waste, desde la que la que se impulsan proyectos que llevan la tecnología a la gestión de procesos de recogida, selección y reciclado de envases. Uno de esos proyectos es Planta 4.0; y Jesús Aguirre, técnico especialista de este departamento, es el encargado de su desarrollo. 

La Planta 4.0 es, básicamente, una línea de trabajo con la que Ecoembes impulsa la transformación de las plantas de selección de residuos, con el objetivo, ambicioso pero posible, de “ser la palanca que haga que cambie el sector. Al punto en el que está ahora se ha llegado después de evolucionar mucho los últimos diez años. Pero creemos que tiene que dar un pasito más”, señala.

Para dar ese paso, se están sentando las bases, pequeños proyectos que tengan sentido, que sean escalables, que se puedan implantar si son exitosos en todas las plantas de selección (más de 90 en España), porque “esa es la manera de empezar a cambiar”. 

Implantar la digitalización en un sector que lleva años sin hacerlo no ha sido fácil, pero “ahora estamos empezando a ver resultados. Hemos creado indicadores que son capaces de medir lo bien o mal que lo estamos haciendo. En base a esos resultados iremos viendo por dónde seguir el camino”. Sobre plazos, Jesús Aguirre es prudente: “Verlo en todas las plantas a medio plazo es un poco complicado, pero podríamos verlo en un número reducido de ellas dentro de un año y medio o dos años, y decir que algo ya ha cambiado”. 

Desde aquí se apuesta por la trazabilidad, por mostrar y controlar que los residuos siguen el proceso que deben seguir. “Creo que eso le gustaría al ciudadano, a la Administración, a todos. El ciudadano hace el esfuerzo de colocar los residuos de forma separada, en este caso, en el contenedor amarillo, y creo que le gustaría saber que ese esfuerzo que ha hecho ha llegado a buen puerto”, subraya. La trazabilidad implica información sobre cuándo se ha recogido el contenedor, cuándo ha llegado a la planta de selección, cuándo se ha procesado el residuo que llega de la ruta a la que pertenece el contenedor, cuánto material reciclable ha obtenido esa ruta y cuándo ha llegado al reciclador. “Si optimizamos este proceso, lo que vamos a conseguir al final es, no sólo que se recicle más, sino mejor. Y si el proceso es más eficiente y más económico, se podrá intentar seleccionar más fracciones”.

Para Jesús Aguirre, el sector de la selección de residuos, al que se incorporó tras haber pasado por los de automoción y de aeronáutica, representa “algo más que un reto nuevo; es hacer algo que de verdad puede servir para algo más porque los residuos, realmente, son un problema”. ¿Fabricante de medio ambiente? “No sé si fabricante, pero pongo mi granito de arena. Creo que eso es la parte bonita. Sí se recicla, y es mucha la gente que hace esfuerzos muy grandes, el primero el que hace la propia ciudadanía depositando sus envases en el contenedor amarillo, el vidrio en el verde y el papel en el azul”.  
 
 
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